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3 mitos del feng shui Guía para diseñar su casa con feng shui sin morir en el intento

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Como arquitecta con frecuencia escucho a personas decir que no les gusta un espacio porque no está diseñado con Feng Shui. Cuando explican más a detalle, muchas veces noto que no hay claridad acerca del origen de los principios del Feng Shui; otras veces, estos principios no necesariamente aplican para el proyecto en particular.

Acá reviso varios mitos al respecto.

Mito 1: orientación

«El feng shui dice que mi cama debe ir ahí.»

El feng shui es una filosofía asiática que busca equilibrio en el espacio para el bienestar de las personas que lo habitan. Originalmente se basaba en el estudio de la naturaleza, el clima y el tiempo para definir el diseño del espacio. El estudio del entorno no es un descubrimiento exclusivo del feng shui y actualmente sigue siendo de absoluta importancia en el proceso de diseño.

Como buenos diseñadores del espacio, ellos definían orientaciones de muebles o distribuciones de acuerdo con las condiciones de su entorno. Bajo esa lógica, las decisiones de orientar un muebles hacia un lado o hacia otro, no tiene que ver literalmente con el punto cardinal; más bien con la condición específica del entorno. Por ejemplo, en el trópico ubicar una ventana hacia el sur puede no ser recomendable, porque hay mucha incidencia solar. En cambio en el norte – en climas fríos -, puede favorecer porque así se calientan los espacios.

Mito 2: materiales

«Si el mueble no es de madera, no lo puedo usar porque no habrá equilibrio».

El feng shui se basa en la creencia del ying yang: el equilibrio a través de la oposición. Desde la arquitectura, esto se interpreta como el balance entre materiales, iluminación, y otros aspectos de diseño. Un espacio con exceso de piedra, por ejemplo, se puede sentir muy frío. Sin embargo, si se balancea con acentos de madera, la sensación del espacio cambia por completo.

Las indicaciones de uso de materiales del feng shui vienen a contrarrestar las prácticas de diseño más comunes de la época y el lugar. Por ejemplo, si en los sistemas constructivos prevalecía la madera, debía balancearse el espacio con acentos en piedra. En el caso específico de cada espacio, la manera de lograr equilibrar puede variar: se puede poner a vibrar un espacio con adornos de colores, calmarlo con vegetación, iluminarlos con paredes claras, etc.

Mito #3: colores

«El color del baño TIENE  que ser azul».

El feng shui aboga por la teoría del color. Esta tampoco es exclusiva del feng shui y es muy válida. Hay colores que causan relajación y otros que incitan actividad. En este sentido, hay tonalidades que se recomiendan más o menos para ciertos espacios.

Esto no significa que hay que seguir ciegamente la paleta de colores recomendada por el feng shui; la idea es más bien seguir sus conceptos. Si el feng shui sugiere celeste para el baño, es porque es un color relajante. En este caso pueden pensar qué otros colores generan el mismo sentimiento de tranquilidad (¡los colores claros  son excelentes para esto!).

Arquitectura Costa Rica

¿Qué otras cosas del feng shui les ha dado dolores de cabeza en el diseño de sus espacios? Recuerden que no hay que tomárselo literal, más bien entender de dónde vienen esas pautas de diseño…

¿Quieren diseñar un espacio lleno de alma y energía? Hablemos.

 

¡Gracias por su interés en espacio!